miércoles, 14 de abril de 2010

Orgullo

Doblemente dolorosa fue la guerra, primero por contienda y segundo por injusta. De común acuerdo, se dice, que todas las guerras son malas. Aún así, hay guerras quizás por el desenlace o los motivos, que  magnifican el dolor de un pueblo. Para mí un dolor intenso, desgarrador. Un sufrimiento que surge atacando mi sentido de justicia y que aun ahora, me roba lágrimas de vez en cuando. Le cuesta a mi orgullo asimilar la pérdida y le cuesta a mi corazón asimilar el dolor. De todas maneras, lo que un joven del ochenta y siete sienta de una guerra olvidada largos años ha, no es comparable con lo que sufrieron los esperanzados luchadores contra la represión.

A veces intento entender, por qué celebrarlo. En parte es una derrota, o como mínimo un recuerdo doloroso, pero no obstante sacamos las banderas a la calle o llevamos la letanía por dentro. Quiero pensar que la gente puede entender y recordar el significado de la república. Ahora, más allá de las interpretaciones históricas, la proclamación de la Segunda República ha dejado como legado la ilusión, el sentimiento de un futuro mejor. Para los que no lo sepan, la tricolor representa la ruptura de lo rancio, la revolución de las ideas modernas en un erial del pensamiento crítico. Por eso algunos recordamos con fidelidad, más que cariño, las ingenuas intenciones de personas que acabaron dando su vida en lid por la justicia de lo democrático.

Todo esto es más que si monarquía sí o no, lo supera. No se trata tampoco de una pataleta histórica, como muchos quieren creer. Se trata del sentido del deber, del honor y la justicia. Se trata de cómo una idea consiguió inflamar las esperanzas de un pueblo que cayeron bajo el miedo y la ignorancia. Se trata de varias generaciones de ideas perdidas, de la oscuridad del sin sentido, de la iglesia y sus misas en latín... En definitiva, se trata de todos los valores democráticos y legítimos por los que se luchó y murió. Por eso quería explicar de una manera, más o menos clara, a lo que atribuyo yo esas lagrimas sobrevenidas en momentos de apuro. Unas lágrimas que no son de derrota, sino de orgullo.

4 comentarios:

Ricardo Castro Navio dijo...

muy bueno pero lo que se celebra es una victoria que algunos no quisieron reconocer y acabo como acabo, hay que recordar todo lo que hizo de avance social la republica

Anónimo dijo...

Hola soy Silvia, te acuerda? La chica italiana que los de la juventud socialista encontrasteis la primavera pasada. Me ha gustado muchisimo tu comemtario: si quires hablaremos d esto cuando vuelva a Barcelona este mayo.
Saludos

Unknown dijo...

La II República fue un periodo convulso de nuestra historia donde el pueblo dio un paso de gigante hacia una sociedad mas libre y mas justa, el problema es que este paso se dio en un momento en el que la complejo de la geopolitica.

Paco Piniella dijo...

Enhorabuena por tu blog