viernes, 30 de abril de 2010

Ciega crítica

Existe una corriente de pensamiento ampliamente extendida, que consiste en opinar del trabajo ajeno. Como el que no quiere la cosa, la táctica es criticar de forma sistemática y mayormente infundada. Esto provoca dos cosas: primero que la tarea se eternice y segundo la degradación de la tarea en sí. ¡Ojo! Yo no digo que la crítica constructiva fundamentada en verdaderos motivos no sea necesaria, incluso imprescindible, pero sí ataco a cualquiera que se limite a criticar sin tener la menor idea.

La cultura del relativismo imperante, en la que todo el mundo puede opinar sobre cualquier cosa siendo siempre lícito y respetable, propicia la metastatización de la opinión libre. A mi modo de ver, no todo el mundo debe creer que su opinión es válida, para cualquier cosa. Se está perdiendo el “sentido común”. La sociedad ha perdido el respeto, o como mínimo el entendimiento de la dimensión de las cosas. Yo creo que todo el mundo debe aprender, debe crecer, debe experimentar y opinar. Pero para mí es tan importante aprender, como aprender lo que se aprende. La constatación general es que se ha perdido, prácticamente, ese saber que no sé nada. Yo, por ejemplo, sólo opino sobre lo que realmente tengo algo que decir, sino me callo y escucho. Pues bien saben los que me conocen que, igual que me gusta hablar cuando tengo algo que decir, me gusta escuchar cuando tengo algo que aprender.

Como soy de los que piensan que no todo vale, creo que el relativismo moral no ayuda a las ideas. Suficiente tenemos ya con tener que pensar, como para encima tener que luchar contracorriente. En este sentido, vivimos tiempos extraños. Ese todo vale, ese relativismo se ha implantado con fuerza. Suficiente fuerza como para que los fascistas renazcan y pretendan juzgar al demócrata, dentro de la democracia. O como para que veamos manifestaciones en contra de derechos, totalmente inocuos, para los demás. Una cosa que me impactó muchísimo fue cuando se implantó el matrimonio homosexual, golems animados manifestándose en contra de derechos ajenos. Realmente aquella temporada lo pasé mal. Porque por perderse, se ha perdido hasta la vergüenza de saber que lo que piensas puede, no siempre, ser egoísta o sectario.

jueves, 29 de abril de 2010

Los placeres de la carne


Yo no dudo de la magnética personalidad cargada de erotismo del obispo de Tenerife. Ya lo podéis ver en la foto. Un porte regio y altivo que parece escupirte a la cara: “soy como un buen vino, mejoro con la edad y me reservo para alguien o algo más importante que tú”. Es evidente que tan portentoso macho alfa no podría pasar desapercibido por los efebos pecaminosos, ni siquiera aún haciendo los votos. Es cierto que él se reserva para nuestro señor, posiblemente éste lo coloque a su derecha o, incluso, en medio de sus pantorrillas.
  
La presión a la que se enfrenta tal individuo, a parte de desproporcionada, es infundada. Es obvio que no puede ser fácil estar siempre rodeado de jovenzuelos con las hormonas rebosantes de brío. Pero en eso consisten los votos, en una prueba de fuerza personal que mediante la carestía refuerza tu voluntad en dios nuestro señor. Por eso no entiendo por qué tratar con tan mala saña, y sin ponernos en su lugar, a este individuo. Su único fallo ha sido ser sincero, donde otros prelados se alejan de las declaraciones o la sinceridad. Unas palabras que no pueden ser condenadas, si acaso sólo elogiadas por su valentía y arrojo:

"Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece"

Estoy seguro que este buen hombre, de moral intachable, sabe muy bien lo compleja que es la sexualidad. Sobretodo habiendo pasado por el seminario, sin duda un sitio donde los castos, difícilmente vivirán tranquilos. No podría afirmar el significado de la primera frase. Yo lo entiendo como una prueba que él mismo tendió, o tiende, a los efebos, para medir su lujuria y aplacarla con la liturgia. Supongo que su basta experiencia le vale para saber casos particulares de menores predispuestos. Niños de trece años que te provocan con contoneos y caídas de ojos. Entiendo que para que medie provocación, debe haber un sentimiento mutuo, puesto que por mucho que provoque alguien, si no tiene terreno donde dar rienda suelta a la provocación, queda en nada. De todas maneras, sólo puedo pensar en la soledad de un hombre, que interpone sus creencias a los placeres de la carne. Con una experiencia vital comparable a Nacho Vidal, un hombre que ha sentido las bajezas humanas, quizás en él, y lucha contra las debilidades de la carne con todas las armas posibles. No sé vosotros, pero tengo claro que si me encontrara con él, no podría apartar la mirada de su figura, tan íntegro, tan macho...

sábado, 24 de abril de 2010

En el día del libro...(pasado ya)

Bueno voy a hacer algo que, no había pensado hacer. Os voy a mostrar un enlace a un blog que, tiene algunas perlas visuales. En general es muy interesante y estéticamente está muy bien:




Por supuesto las imágenes así como las reflexiones contenidas en ellas, son de su creación.

jueves, 22 de abril de 2010

Cambio

Sufrimos un problema de identidad. Actualmente no vivimos un momento inspirador, ni siquiera un momento alentador. Nos encontramos en un punto de inflexión en el que deberemos elegir. La elección consistirá entre la verdad y la mentira, la lucha o la pasividad, la inteligencia o la estupidez... Estoy hablando concretamente de la necesidad de reverdecer nuestras ideas.

Poco a poco, y en parte por efecto del sistema democrático, la política se ha convertido en el reducto del utilitarismo. Tenemos que volver a las ideas, ponerlas en práctica. Debemos luchar por lo que creemos que es lo mejor. Como socialistas, nuestro deber moral es acortar las diferencias entre las personas: no viviendo el espejismo de que todos somos iguales, saber que la igualdad consiste en la igualdad de los diferentes y en acortar las diferencias de los iguales. No todo son las grandes ideas. Vivimos un momento en el que hemos perdido en parte el rumbo. Necesitamos recuperarlo, necesitamos recuperar la inocencia y la ilusión por hacer las cosas bien. No podemos permitir que la maldad de unos pocos consiga que el resto desertemos. Soy joven, pero no estúpido. He visto cómo personas carentes de escrúpulos entorpecían o destruían la labor de los que sí luchaban por lo que es justo.

Puede parecer que soy idealista, nada más lejos de la verdad. Soy realista, porque aún viendo las dificultades y las trampas, intento cambiar las cosas usando herramientas reales. Creo que el fin justifica los medios, siempre que los medios no te alejen del fin. Por eso yo digo, si no te gusta lo que hay, cámbialo. Si crees que la política es corrupta y que no tiene remedio, participa. Si no crees que todos debemos participar de nuestro futuro, es que eres ciego. Por eso, lucha por un mundo mejor o por ser tú mejor. En realidad, lo importante es la lucha en sí, es perseguir con voluntad inquebrantable el fin y hacer todo lo posible por el camino. Ya que si todos hiciéramos algo, al final ese algo sería un todo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Orgullo

Doblemente dolorosa fue la guerra, primero por contienda y segundo por injusta. De común acuerdo, se dice, que todas las guerras son malas. Aún así, hay guerras quizás por el desenlace o los motivos, que  magnifican el dolor de un pueblo. Para mí un dolor intenso, desgarrador. Un sufrimiento que surge atacando mi sentido de justicia y que aun ahora, me roba lágrimas de vez en cuando. Le cuesta a mi orgullo asimilar la pérdida y le cuesta a mi corazón asimilar el dolor. De todas maneras, lo que un joven del ochenta y siete sienta de una guerra olvidada largos años ha, no es comparable con lo que sufrieron los esperanzados luchadores contra la represión.

A veces intento entender, por qué celebrarlo. En parte es una derrota, o como mínimo un recuerdo doloroso, pero no obstante sacamos las banderas a la calle o llevamos la letanía por dentro. Quiero pensar que la gente puede entender y recordar el significado de la república. Ahora, más allá de las interpretaciones históricas, la proclamación de la Segunda República ha dejado como legado la ilusión, el sentimiento de un futuro mejor. Para los que no lo sepan, la tricolor representa la ruptura de lo rancio, la revolución de las ideas modernas en un erial del pensamiento crítico. Por eso algunos recordamos con fidelidad, más que cariño, las ingenuas intenciones de personas que acabaron dando su vida en lid por la justicia de lo democrático.

Todo esto es más que si monarquía sí o no, lo supera. No se trata tampoco de una pataleta histórica, como muchos quieren creer. Se trata del sentido del deber, del honor y la justicia. Se trata de cómo una idea consiguió inflamar las esperanzas de un pueblo que cayeron bajo el miedo y la ignorancia. Se trata de varias generaciones de ideas perdidas, de la oscuridad del sin sentido, de la iglesia y sus misas en latín... En definitiva, se trata de todos los valores democráticos y legítimos por los que se luchó y murió. Por eso quería explicar de una manera, más o menos clara, a lo que atribuyo yo esas lagrimas sobrevenidas en momentos de apuro. Unas lágrimas que no son de derrota, sino de orgullo.

viernes, 9 de abril de 2010

El mundo al revés

Estoy aquí tumbado languideciendo, aquejado de un sentimiento de culpabilidad por no haber podido actualizar mi blog. He estado desconectado, bueno desconectado es excesivo, mejor decir ausente. No de una forma total, pero sí lo suficiente como para caer en una monotonía recurrente, bastante cómoda. De ahí mi miedo actual. Abro los ojos al mundo, ¿Y qué veo?. Pues veo el fin de la segunda guerra civil, en mi televisor. Supongo que estar en Cornellá resulta provinciano, pero nunca me imaginé que otros tantos años de guerra, pasaran tan rápido. 

¿Y a que se debe la vuelta al 39? Pues básicamente a esto:


No es que sea una persona alarmista, no me considero así, pero creo que la conciencia colectiva tiene sus límites. Y en general esto es, de tan vergonzoso, ¡inefable!*. No se cuales son las soluciones para esto. Posiblemente, el problema radique en una falta absoluta de concepto de la realidad por algunas partes. Una banda de momias ideológicas, que se auto-denominan partido político y sindicato, que lo que tendrían que estar, es ilegalizados. Aún así tienen la capacidad de acusar a un juez por luchar contra lo que, obviamente, son crímenes contra la humanidad. Es cierto que los conceptos jurídicos alrededor de la exhumación de fosas, se pueden interpretar, mas no son ilegales. Pero de ahí, a que se admita la causa hay un rato. También otros maravillosos agentes políticos véase partido popular, indirectamente arengan, para tapar sus trapos sucios. Intentaré obviar lo que pienso, que el partido popular además de eso es el heredero ideológico del franquismo, pero claro se me olvidaba ¡son democráticos!

Espero por el bien del país y de la salud mental de todos nosotros, que no se llegue a perpetrar semejante desfachatez moral. Me gustaría ver a una derecha algo más responsable, que en vez de volver al pasado (con su cuota de participación en el poder judicial) mirara hacia el futuro. Pero amigos, la derecha nunca y jamás podrá ser el futuro, puesto que precisamente representa la involución y el pasado.

*inefable.

(Del lat. ineffabĭlis, indecible).

1. adj. Que no se puede explicar con palabras.