viernes, 9 de abril de 2010

El mundo al revés

Estoy aquí tumbado languideciendo, aquejado de un sentimiento de culpabilidad por no haber podido actualizar mi blog. He estado desconectado, bueno desconectado es excesivo, mejor decir ausente. No de una forma total, pero sí lo suficiente como para caer en una monotonía recurrente, bastante cómoda. De ahí mi miedo actual. Abro los ojos al mundo, ¿Y qué veo?. Pues veo el fin de la segunda guerra civil, en mi televisor. Supongo que estar en Cornellá resulta provinciano, pero nunca me imaginé que otros tantos años de guerra, pasaran tan rápido. 

¿Y a que se debe la vuelta al 39? Pues básicamente a esto:


No es que sea una persona alarmista, no me considero así, pero creo que la conciencia colectiva tiene sus límites. Y en general esto es, de tan vergonzoso, ¡inefable!*. No se cuales son las soluciones para esto. Posiblemente, el problema radique en una falta absoluta de concepto de la realidad por algunas partes. Una banda de momias ideológicas, que se auto-denominan partido político y sindicato, que lo que tendrían que estar, es ilegalizados. Aún así tienen la capacidad de acusar a un juez por luchar contra lo que, obviamente, son crímenes contra la humanidad. Es cierto que los conceptos jurídicos alrededor de la exhumación de fosas, se pueden interpretar, mas no son ilegales. Pero de ahí, a que se admita la causa hay un rato. También otros maravillosos agentes políticos véase partido popular, indirectamente arengan, para tapar sus trapos sucios. Intentaré obviar lo que pienso, que el partido popular además de eso es el heredero ideológico del franquismo, pero claro se me olvidaba ¡son democráticos!

Espero por el bien del país y de la salud mental de todos nosotros, que no se llegue a perpetrar semejante desfachatez moral. Me gustaría ver a una derecha algo más responsable, que en vez de volver al pasado (con su cuota de participación en el poder judicial) mirara hacia el futuro. Pero amigos, la derecha nunca y jamás podrá ser el futuro, puesto que precisamente representa la involución y el pasado.

*inefable.

(Del lat. ineffabĭlis, indecible).

1. adj. Que no se puede explicar con palabras.

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