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miércoles, 5 de enero de 2011

¿Homosexuales, lesbianas o transexuales; de derechas? ¿Por qué?

Como siempre, el PP, deja ver a que clase de pluralismo social aspira. Lo último, a nivel municipal, es el rechazo a la instalación de un monumento a los homosexuales y transexuales. Textualmente: “un despropósito y una provocación consecuencia de la nefasta gestión de Hereu e ICV en el gobierno municipal”. Un despropósito, o al menos debiera serlo, es hacer una declaración semejante. La desfachatez suprema ya viene cuando para justificarse reclama: “aparcar el proyecto del monumento por centrarse en la lucha contra la discriminación por razón de orientación sexual y la defensa de los derechos del colectivo homosexual en países, donde ser gay es un delito”. ¡JA! Bueno resulta gracioso que te niegues a instalar el monumento, ya no apelando al puritanismo de CIU, que consiente el monumento en otro lugar de la ciudad (siempre que no remueva consciencias cerca de, oh sorpresa, un templo cristiano) y que luego para lavar lo que se suponga que ese individuo tiene por imagen, declares que estás a favor de la paz mundial.  Cuando un momento antes te meas en ella. Me recuerda a aquello de: “no soy racista, pero...”, los inmigrantes en su país. Por lo tanto señores del ayuntamiento, no pretendan ejercer su potestad en su territorio, ni tampoco hagan uso de su capacidad de acción en favor de la integración. No vaya a ser que los que se quieren integrar con moderación, o los que no se quieren integrar, se enfaden y entonces mandemos el pacto social a tomar por culo!

Quizás deberíamos empezar a sentirnos ofendidos por la miríada de monumentos que existen en nuestras calles y que podrían recordarnos por ejemplo jóvenes mancebos en las rectorías o cualquiera de las mierdas fascisto-pederastas que pululan por las bocas de los representantes religiosos, con acceso a los medios.

jueves, 29 de abril de 2010

Los placeres de la carne


Yo no dudo de la magnética personalidad cargada de erotismo del obispo de Tenerife. Ya lo podéis ver en la foto. Un porte regio y altivo que parece escupirte a la cara: “soy como un buen vino, mejoro con la edad y me reservo para alguien o algo más importante que tú”. Es evidente que tan portentoso macho alfa no podría pasar desapercibido por los efebos pecaminosos, ni siquiera aún haciendo los votos. Es cierto que él se reserva para nuestro señor, posiblemente éste lo coloque a su derecha o, incluso, en medio de sus pantorrillas.
  
La presión a la que se enfrenta tal individuo, a parte de desproporcionada, es infundada. Es obvio que no puede ser fácil estar siempre rodeado de jovenzuelos con las hormonas rebosantes de brío. Pero en eso consisten los votos, en una prueba de fuerza personal que mediante la carestía refuerza tu voluntad en dios nuestro señor. Por eso no entiendo por qué tratar con tan mala saña, y sin ponernos en su lugar, a este individuo. Su único fallo ha sido ser sincero, donde otros prelados se alejan de las declaraciones o la sinceridad. Unas palabras que no pueden ser condenadas, si acaso sólo elogiadas por su valentía y arrojo:

"Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece"

Estoy seguro que este buen hombre, de moral intachable, sabe muy bien lo compleja que es la sexualidad. Sobretodo habiendo pasado por el seminario, sin duda un sitio donde los castos, difícilmente vivirán tranquilos. No podría afirmar el significado de la primera frase. Yo lo entiendo como una prueba que él mismo tendió, o tiende, a los efebos, para medir su lujuria y aplacarla con la liturgia. Supongo que su basta experiencia le vale para saber casos particulares de menores predispuestos. Niños de trece años que te provocan con contoneos y caídas de ojos. Entiendo que para que medie provocación, debe haber un sentimiento mutuo, puesto que por mucho que provoque alguien, si no tiene terreno donde dar rienda suelta a la provocación, queda en nada. De todas maneras, sólo puedo pensar en la soledad de un hombre, que interpone sus creencias a los placeres de la carne. Con una experiencia vital comparable a Nacho Vidal, un hombre que ha sentido las bajezas humanas, quizás en él, y lucha contra las debilidades de la carne con todas las armas posibles. No sé vosotros, pero tengo claro que si me encontrara con él, no podría apartar la mirada de su figura, tan íntegro, tan macho...