Como siempre, el PP, deja ver a que clase de pluralismo social aspira. Lo último, a nivel municipal, es el rechazo a la instalación de un monumento a los homosexuales y transexuales. Textualmente: “un despropósito y una provocación consecuencia de la nefasta gestión de Hereu e ICV en el gobierno municipal”. Un despropósito, o al menos debiera serlo, es hacer una declaración semejante. La desfachatez suprema ya viene cuando para justificarse reclama: “aparcar el proyecto del monumento por centrarse en la lucha contra la discriminación por razón de orientación sexual y la defensa de los derechos del colectivo homosexual en países, donde ser gay es un delito”. ¡JA! Bueno resulta gracioso que te niegues a instalar el monumento, ya no apelando al puritanismo de CIU, que consiente el monumento en otro lugar de la ciudad (siempre que no remueva consciencias cerca de, oh sorpresa, un templo cristiano) y que luego para lavar lo que se suponga que ese individuo tiene por imagen, declares que estás a favor de la paz mundial. Cuando un momento antes te meas en ella. Me recuerda a aquello de: “no soy racista, pero...”, los inmigrantes en su país. Por lo tanto señores del ayuntamiento, no pretendan ejercer su potestad en su territorio, ni tampoco hagan uso de su capacidad de acción en favor de la integración. No vaya a ser que los que se quieren integrar con moderación, o los que no se quieren integrar, se enfaden y entonces mandemos el pacto social a tomar por culo!
Quizás deberíamos empezar a sentirnos ofendidos por la miríada de monumentos que existen en nuestras calles y que podrían recordarnos por ejemplo jóvenes mancebos en las rectorías o cualquiera de las mierdas fascisto-pederastas que pululan por las bocas de los representantes religiosos, con acceso a los medios.
Quizás deberíamos empezar a sentirnos ofendidos por la miríada de monumentos que existen en nuestras calles y que podrían recordarnos por ejemplo jóvenes mancebos en las rectorías o cualquiera de las mierdas fascisto-pederastas que pululan por las bocas de los representantes religiosos, con acceso a los medios.



