Después del cataclismo griego, España necesita una corrección fiscal, que evite la depredación del país por parte de unos pocos. El porqué y que medidas tomar desde la izquierda, intentaremos verlo aquí.
Actualmente aún sufrimos los envites de una de las peores crisis económicas de la historia. De la que se han visto resentidas la práctica totalidad de las economías del planeta. En este contexto socioeconómico vemos que surgen problemas con respecto a la solvencia de algunos países y en estos momentos, el punto de mira se encuentra en los países de la eurozona. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué los gobiernos se han visto obligados a incrementar el déficit público durante el 2009?.
En realidad la respuesta es sumamente sencilla, el déficit ha aumentado debido a los estabilizadores automáticos –IRPF, subsidios por desempleo y prestaciones-, los estímulos fiscales discrecionales, el decrecimiento de la actividad económica a nivel global y sobre todo, en el caso español, debido al crack del sector inmobiliario. Analizando el caso español, podemos llegar fácilmente a varios puntos en común, con lo anterior citado. En España uno de los problemas es la crisis afásica, que sufrimos. Empezó más tarde debido a la aparente estabilidad del sistema financiero español, pero luego por el crack inmobiliario, se recrudeció. Esto afectó mucho al PIB español, que dependía demasiado de la especulación inmobiliaria y no en un crecimiento verdadero derivado de la producción. Los especuladores habían sustentado negocios y todo tipo de actividades económicas, encima de la ficción de crecimiento que vivía el país. Entendamos la situación, el crecimiento español durante la época de bonanza fue, en parte, un espejismo. No era crecimiento real. Era crecimiento basado en la especulación: tasación desorbitada de inmuebles, expectativas de beneficios ficticias, etc. Esto resintió muchísimo la economía española. Además con la caída del sector inmobiliario, aumentó el número de parados y consecuentemente las transferencias del gobierno a los subsidios de paro. Al principio, a parte de los 2.000.000 millones de parados endémicos (presentes en pleno empleo), se sumaron la miríada de parados de la construcción, difícilmente recolocables. Por último el gobierno fomentó algunos estímulos fiscales discrecionales, que no contribuyeron a aliviar la situación actual. Hablamos de los 400 euros del IRPF, medida parecida a la tomada en estados unidos que iba dirigida a las familias, o del cheque bebé a mi modo de ver mil veces mejor aprovechado, en inversión en guarderías. Ambas medidas ampliamente cuestionadas.
Por lo que vemos, diversos factores influyeron en el aumento del déficit español, pero el problema verdadero, lo vivimos a raíz de la crisis griega y la práctica bancarrota del país.
Pues bien, debido al incremento del déficit y de las bajas expectativas de crecimiento españolas, los especuladores y varios lobbys de intereses, empezaron a atacar las bolsas de algunos países de la eurozona. ¿Pero qué es lo que nos hace tan vulnerables? En realidad el problema es cuasi endémico al sistema. Hay que diferenciar primero entre déficit público y deuda pública. Déficit es la cantidad que gasta el estado por encima de sus posibilidades, generalmente en un año. Si el año se cierra con déficit, ese déficit pasa a incorporarse a la deuda pública que no es más ni menos que el conjunto de impagos de un país. La deuda pública de los países se compra y se vende, cobrando los maravillosos intereses. El problema surge cuando se cuestiona que el país pueda hacer frente al pago de la deuda, comprada por teceros (particulares, empresas, otros países…), con lo que la situación se vuelve explosiva. Ese es el caso de España.









