
Qué la televisión en España hace tiempo que emprendió el viaje a los infiernos como Dante en la Divina Comedia, todos lo sabemos. Pero sinceramente, no creo que la historia acabe en el Paraíso como en el poema. No veo mucho de la tele y lo que veo, suelen ser dibujos, informativos o alguna serie. Todo en general es un largo trozo de papel higiénico, metido en el vater, que se escurre al tirar de la cadena.
Una de las últimas genialidades, es I love Escassi. No lo he visto ni una vez, pero me he hecho una visión de conjunto y básicamente trata de varias señoras y señoritas, encerradas intentando seducir mediante sus instintos más primarios, al genial jinete. El programa realmente tiene poca chicha, aún siendo un reality consistente en diálogos de películas pornográficas. Menos mal, al final han tenido tan baja audiencia, que telecinco ha tirado la toalla y se sospecha, que acabará desapareciendo.
No es este, el único cropolito moderno que se puede ver en televisión. Es curioso, pero con la llegada de la tdt la mierda en vez de diversificarse y disminuir, (quien mucho abarca, poco aprieta) se ha diversificado y aumentado a la vez. Cualquiera que tenga tdt puede ver y comprobar por sí mismo, que el contenido de la Televisión digital terrestre no brilla por su calidad, ni siquiera en las intenciones. Lo que echan por la tele es malo y encima con intención de serlo. Los canales culturales brillan por su ausencia. Y lo que es peor, canales pseudo serios, son panfletos de extrema derecha: Popular tv (obvio), Canal Català, Veo7, intereconomía, Libertad Digital...
Yo defiendo la libertad de expresión, pero libertad de expresión no es difamación, ni engaño y desde luego no se representa en programas como: + se perdió en Cuba y El Gato al agua (Intereconomía), la vuelta al mundo (Veo7) o La tertulia de César Vidal (Libertad Digital). Este desequilibrio existe por la mala praxis al otorgar las licencias y desde luego, por la falta de un organismo que controle los contenidos de la televisión. No es posible ni sano, que se den debates sectarios (el gato al agua), en los que no hay oposición o es sólo uno contra nueve. Ya que eso, no es un debate, es adoctrinamiento. En un sentido más amplio, no debería permitirse semejante desfachatez porque el Estado debe velar, ya sea de derechas o de izquierdas, por la objetividad y la veracidad en la transmisión de la información. Resultando esto, en la creación de algún tipo de comisión u organismo que proteja al consumidor de semejante mierda. Ya que para mí, el problema no es que se declaren de derechas de forma consciente, si no que el trato con la información es vergonzoso y sólo está dirigido a lavar cerebros o a radicalizarlos más.
Por eso me embarga el hastío y el miedo a partes iguales, cuando pienso en las peroratas que se sueltan con total impunidad. Como siempre digo, el mal triunfa cuando los buenos no hacen nada. Si no hacemos nada, podemos encontrarnos con una avalancha de dogmatismo en televisión, que cree una legión de zombies.