martes, 21 de septiembre de 2010

Jornada de reflexión

No puedo, ni debo explicar los muchos sucesos que han acontecido los últimos meses. Dejé de escribir primero por asco, luego por imposibilidad e incomunicación y por último, más recientemente, por impotencia.

Antes de verano, tuve que pasar una serie de circumstancias complicadas que produjeron en mí, sentimientos encontrados y una falta de tiempo agobiante. Despúes me he incomunicado, un mes y medio por vacaciones. Finalmente, al llegar intenté retomar el blog como si nada hubiera pasado y ciertamente, creo que no pude hacerlo. Es muy difícil evadirse de la realidad, es cierto que he estado muy ocupado, pero no he conseguido olvidar lo mal que van las cosas en general. No personalmente a mí, pero sí que socialmente el panorama político catalán, del que formo parte, se parece cada vez más, salvando las distancias, a la Alemania de entreguerras. Cada vez veo con mayor desagrado, el absurdo de unos y la impotencia pasiva de otros.

Es posible que se me haya juntado todo, no lo sé. Pero he intentado reflexionar. Mi asco no se enfocaba solamente en escribir, si no que he evitado por todos los medios no informarme de absolutamente nada. Craso error. Nunca huir como un niño, sirve de nada. Para mi el blog es un ejercicio personal y el hecho de informarme una necesidad. Por eso vuelvo a escribir o como mínimo intentaré volver a la rutina.

Saludos a todos,

Saúl González Claros

miércoles, 9 de junio de 2010

Mirarnos el ombligo

Las cosas van a cambiar, deben cambiar. No vivimos en un mundo estático sino dinámico. Algunos pretenden que todo siga igual, pero eso no es posible. En nosotros queda la alternativa, somos la mejor carta del futuro en una partida en la que las cosas no pintan muy bien. No sé qué piensan los ricos de todo esto. No sé si piensan que pueden mantener a su familia eternamente en la riqueza, o quizás les da igual. Nadie piensa ya en el futuro, lo que impera es el Yo y eso no nos lleva a ningún lado más que al espejismo que es el “presente”. Si no pensamos de una forma constructiva, nos encontraremos con que cuando queramos construir, no habrá piezas. Como he dicho, las cosas han de cambiar y van a hacerlo.  Simplemente, la forma en la que vivimos no es sostenible. Por lo tanto, ¿qué debemos hacer?. De nosotros depende que cambien, para bien o para mal.

Primero hemos de dejar de compadecernos. Es sencillo, todo el mundo en la medida de lo posible puede hacer algo por mejorar. Desde la esfera personal, tratando mejor a los que te acompañan en el camino, hasta cambios más relevantes como podría ser participar en lo que te rodea. Un giro hacia lo positivo hace falta. Vivimos desentendidos de la realidad,  en un hedonismo que está muy bien, pero no nos lleva a ningún lado. Sólo tenemos que fijarnos en lo que nos ha pasado. Una pequeña brisa acabó siendo un vendaval. Intentad pensar en qué pasará cuando lo que inicie la tormenta, sea por sí mismo un vendaval. ¿Qué pasará cuando el petróleo no sea viable? ¿Se está apostando por energías no renovables alternativas (porque renovable no hay nada en realidad) en la actualidad? ¿O quizás las empresas están mirando, como las personas, por un presente hedonista y turbulento? Aún siendo esto sólo un ejemplo más de los miles de ejemplos que presumiblemente nos van a tocar vivir, tenemos que tener en cuenta que todos y cada uno de nosotros jugamos un papel. Somos las herramientas de nuestro propio futuro y cuando está claro que el capital nunca se ha movido por los buenos sentimientos, ¿dónde estamos nosotros? Os diré donde no, en la calle. No estoy hablando de que salgamos a pasear, ni siquiera a manifestarnos. Hay que cambiar las cosas y desde luego no lo van a hacer solas. ¿Creéis que el sistema no funciona? ¿Qué se debe cambiar? Adelanto que sólo hay dos formas para cambiar el sistema: una es desde dentro y la otra desde fuera. Yo apuesto por cambiar el sistema desde dentro. Pero no hablo de cambios puntuales sino de un CAMBIO, un cambio real. Nos hacen creer que todo es estático, que hemos llegado a un punto en el que hemos asumido la “perfección”. Habría que decirle eso a la mayoría de la población mundial, que vive en la pobreza para mantener nuestra riqueza. El consumo está bien, comprar cosas, tener cosas, en definitiva, disfrutar del bienestar. Pero volvemos a lo mismo, no es bienestar comprarse 6 camisetas cada mes. Lo que es anatema, no es el consumo sino el consumismo.  ¿Creéís que el mundo podría soportar que cada persona se comprara 6 miserables camisetas de Zara al mes? Desde mi punto de vista sólo tenemos dos alternativas: o nos quitamos la careta y asumimos que como primer mundo necesitamos tener subyugados a otros que trabajen como esclavos, o apostamos por cambiar las cosas. Lo único que es cierto y no rebatible, es que lo que entendemos como presente no es sostenible.

Por lo tanto, ante lo anteriormente expuesto, qué crees que debes hacer. La crisis actual ,aunque parece horrible, es una tontería en comparación a lo que está por venir. No sé cuánto tardará, pero si era obvio que la burbuja inmobiliaria iba a explotar, o que el crecimiento perpetuo es una gran mentira (más que nada porque no hay nada que crezca eternamente), qué creéis que nos deparará el futuro. Si la amplitud de miras de los de siempre se mantiene al mismo nivel, desde luego, nada bueno. Pues cuando ellos y nosotros nos encontremos delante de la némesis, espero por nuestro bien que no lo dejemos todo en sus manos ya que inevitablemente en una de estas, llegará el fin.

domingo, 6 de junio de 2010

¿Cómo conseguir que los jóvenes participen? (I)

Tengo que admitir que ando algo estresado últimamente, y no escribo mucho. Aún así me gustaría que contestaraís lo máximo posible al post y me dieráis vuestra opinión sobre la serie de carteles que ahora cuelgo:

 Cartel 1                                                                                                 Cartel 2

                                              
















Cartel 3                                                                                                 Cartel 4
                        

















Sería interesante recibir vuestras opiniones. Estoy pensando en escribir un artículo sobre participación ciudadana juvenil. Los carteles son una parte de lo que estamos proyectando para la ciudad de Barcelona. Espero vuestras opiniones!

lunes, 31 de mayo de 2010

Lo que puede el dinero, Arcipreste de Hita

 
LO QUE PUEDE EL DINERO.
Arcipreste de Hita, Libro del buen amor.


490 "Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
491 "También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.
492 "Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
494 "Él crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades.
495 "Él hace muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados:
a los pobres les dicen que no son ilustrados.
503 "Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
504 "Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.
510 "En resumen lo digo, entiéndelo mejor,
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor. 
 
Una sátira moralista, que Paco Ibañez llevó a la canción. De esta manera vemos como los problemas acarreados al dinero: la corrupción y laxitud, no son males sólo de ésta época si no universales.  

viernes, 21 de mayo de 2010

El déficit español (II)

La deuda y las expectativas de deuda aumentaron. Pasando de una deuda cercana al 40% del PIB, a principios de la crisis, a las actuales previsiones (evidentemente tendenciosas) que situan la futura deuda española entorno al 130% en 2011(fig.1).
No es que el Gobierno se volviera loco, lo que pasa es que en condiciones normales, un aumento del gasto público contribuye a aumentar la renta de equilibrio y así contribuir a que las familias no pierdan poder adquisitivo. A principios de la crisis, ese era el objetivo marcado. Que no perdieran poder adquisitivo las familias, para que no dejaran de consumir. A mi modo de ver, no se consiguió nada. El bombardeo de noticias apocalípticas y las malas previsiones mezclado con multitud de nuevos problemas, acabó por agravar la situación. Al final, la crisis acabó empeorando porque no se evitó la disminución del consumo, no tan “real” al principio ya que automaticamente el clima de miedo contribuyó a que se aumentara el ahorro de manera significativa.

Actualmente la situación ha empeorado visiblemente. El miedo y la desconfianza de los mercados, ha hecho que el gobierno haya tenido que tomar medidas. Esta semana se anunció el recorte de gastos más grande conocido en el país. Pero nos preguntaremos: ¿Cómo un gobierno supuestamente socialdemócrata efectuar unos recortes tan acuciados?(fig.2). La espuesta es sencilla, por imposición exterior. Es posible que los recortes funcionen, pero son medidas neoliberales muy duras. Enfocadas, sobre todo, a recuperar la confianza de los mercados.

En contra de esto, la derecha argumentará que se debería disminuir la presión fiscal. El efecto de la disminución de impuestos a corto plazo, pasa por una disminución de los ingresos del gobierno y aumento de déficit público. Por contra, supuestamente, disminuye la presión fiscal incentivando a la larga el aumento de consumo y por lo tanto el crecimiento. Lo cierto es que en una situación como la actual no hay una medida sencilla. Lo más probable, si se disminuyeran los impuestos, es que parte del aumento de la renta iría directamente al ahorro.

Por último: ¿Cuales son las medidas que puede llevar a cabo el gobierno para salir de la actual crisis?. Contando con que no podemos aumentar el nivel de déficit público por encima del 3% (para el 2013), exigido por Bruselas, para paliar la situación económica y blindar el euro. Se hará inevitable también a banda de las medidas anunciadas, la disminución de determinado gasto público y un aumento de impuestos.

Por lo tanto, la mejor estrategia para estimular la economía y salir de la desconfianza general hacia nuestra deuda pública, es un plan de ajuste duro y un aumento de impuestos preferiblemente a las rentas más altas, para mantener un cierto gasto público. En el diario Público se presentaron una serie de contramedidas, para algunas de las propuestas del ejecutivo, como plan de ajuste.

Algunas propuestas son interesantes, como la desaparición de la casilla de la iglesia, eliminación de los profesores de religión en colegios públicos, recorte del personal de libre designación (asesores) y gasto militar. Yo evitaría el recorte del salario de los funcionarios, recuperando 6750 millones de euros del dinero del Fondo de Rescate. Creo que sería inteligente intentar no recortar los ingresos de los trabajadores, unido a una serie de ayudas para la pequeña y mediana empresa (pymes) y una necesaria subida de impuestos a las rentas más altas. La próxima medida sería la creación de un impuesto progresivo al capital y el recorte general de determinados nichos de beneficios. Sociabilizando así no sólo las pérdidas, como siempre, si no también las ganancias.

El déficit español (I)

Después del cataclismo griego, España necesita una corrección fiscal, que evite la depredación del país por parte de unos pocos. El porqué y que medidas tomar desde la izquierda, intentaremos verlo aquí.

Actualmente aún sufrimos los envites de una de las peores crisis económicas de la historia. De la que se han visto resentidas la práctica totalidad de las economías del planeta. En este contexto socioeconómico vemos que surgen problemas con respecto a la solvencia de algunos países y en estos momentos, el punto de mira se encuentra en los países de la eurozona. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué los gobiernos se han visto obligados a incrementar el déficit público durante el 2009?.

En realidad la respuesta es sumamente sencilla, el déficit ha aumentado debido a los estabilizadores automáticos –IRPF, subsidios por desempleo y prestaciones-, los estímulos fiscales discrecionales, el decrecimiento de la actividad económica a nivel global y sobre todo, en el caso español, debido al crack del sector inmobiliario. Analizando el caso español, podemos llegar fácilmente a varios puntos en común, con lo anterior citado. En España uno de los problemas es la crisis afásica, que sufrimos. Empezó más tarde debido a la aparente estabilidad del sistema financiero español, pero luego por el crack inmobiliario, se recrudeció. Esto afectó mucho al PIB español, que dependía demasiado de la especulación inmobiliaria y no en un crecimiento verdadero derivado de la producción. Los especuladores habían sustentado negocios y todo tipo de actividades económicas, encima de la ficción de crecimiento que vivía el país. Entendamos la situación, el crecimiento español durante la época de bonanza fue, en parte, un espejismo. No era crecimiento real. Era crecimiento basado en la especulación: tasación desorbitada de inmuebles, expectativas de beneficios ficticias, etc. Esto resintió muchísimo la economía española. Además con la caída del sector inmobiliario, aumentó el número de parados y consecuentemente las transferencias del gobierno a los subsidios de paro. Al principio, a parte de los 2.000.000 millones de parados endémicos (presentes en pleno empleo), se sumaron la miríada de parados de la construcción, difícilmente recolocables. Por último el gobierno fomentó algunos estímulos fiscales discrecionales, que no contribuyeron a aliviar la situación actual. Hablamos de los 400 euros del IRPF, medida parecida a la tomada en estados unidos que iba dirigida a las familias, o del cheque bebé a mi modo de ver mil veces mejor aprovechado, en inversión en guarderías. Ambas medidas ampliamente cuestionadas.

Por lo que vemos, diversos factores influyeron en el aumento del déficit español, pero el problema verdadero, lo vivimos a raíz de la crisis griega y la práctica bancarrota del país.

Pues bien, debido al incremento del déficit y de las bajas expectativas de crecimiento españolas, los especuladores y varios lobbys de intereses, empezaron a atacar las bolsas de algunos países de la eurozona. ¿Pero qué es lo que nos hace tan vulnerables? En realidad el problema es cuasi endémico al sistema. Hay que diferenciar primero entre déficit público y deuda pública. Déficit es la cantidad que gasta el estado por encima de sus posibilidades, generalmente en un año. Si el año se cierra con déficit, ese déficit pasa a incorporarse a la deuda pública que no es más ni menos que el conjunto de impagos de un país. La deuda pública de los países se compra y se vende, cobrando los maravillosos intereses. El problema surge cuando se cuestiona que el país pueda hacer frente al pago de la deuda, comprada por teceros (particulares, empresas, otros países…), con lo que la situación se vuelve explosiva. Ese es el caso de España.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Alcalde asediado

Para los que no estáis en el área de influencia catalana y no podáis ver TV3, sabed que en Cataluña tenemos una suerte de Oprah. Un caballero que viste todo en su programa de respetable pero que, dado lo tendencioso de su discurso y del circo montado, acaba con mi paciencia siempre. El problema es que, al igual que las ejecuciones públicas en el dieciocho, es un ejercicio de demagogia dirigido a autojustificarse. En este caso lo que se ejecuta suele ser el PSC, o cualquier cosa que no exista dentro de su círculo derechista/catalanista.

Lo último es hacerse eco desproporcionadamente del problema que, aparentemente, sufrió el alcalde. El delito fue, lo saben por la lectura de labios,  no poder votar en un terminal habilitado para eso. Podemos estar más de acuerdo o menos con la reforma de la Diagonal, yo no soy especialmente favorable dado el momento actual, pero lo que es indudable es que representa un ejercicio “revolucionario” de participación. Hay varias consecuencias directas: una es el simulacro de votación polivalente (Internet, físico, móvil…) y otra obvia, es la reforma de la avenida. Como prueba piloto de participación ciudadana no es una “locura”, con esto me refiero a que el tema a tratar es visual y no metapolítico. Trata sobre todo de una forma de entender la ciudad, que ya a triunfado. Según mi punto de vista, el tranvía es un medio locomotor mucho más amable para viajar. Yo al principio era contrario al tranvía, que me parecía una tontería, pero después de que se habilitara y subirme en él, me acabó seduciendo. Actualmente, creo que está fuera de toda duda el éxito de ese tipo de transporte en el que, para algunas zonas de Barcelona, dan fe sus usuarios.

Es obvio que se ha montado un lobby en contra de la reforma para convertirlo en un plebiscito sobre el alcalde. Que le lean los labios y hagan escabechina sobre lo que  es anecdótico o en otras circunstancia podría haber sido hasta un detalle amable, es lo último de una larga lista. Yo ya he votado la opción A. Es una pena si no sale, porque sí que hubiera sido interesante que el tranvía cruzase la Diagonal y seguir apostando por un modelo de ciudad con menos coches.

jueves, 6 de mayo de 2010

Caminante no hay camino, sino estelas en la mar.

 Estoy vegetando enfrente del ordenador. Mi conciencia apenas dilatada pasa, por momentos, de un estado parecido a la vigilia a un estado de pasiva consciencia. Me cuesta despertarme, me cuesta reconocer el nuevo día. Una sucesión de momentos con  un final oculto que no podré ver. No sé exactamente qué es la vida y tampoco sé qué es la  muerte. Ando por el mundo sin saber nada de las dos cosas más importantes de mi existencia. Vivo en un estado gris que distorsiona lo que vivo en sí. Entonces me pregunto si en realidad soy consciente de mi vida, o por el contrario vivo un cuento. Sinceramente no lo sé. Quizás la cuestión, quizás lo importante, sea eso: vivir la vida como si fuera un sueño. De suceso en suceso, de trama a trama, como una sucesión de cortos animados que desenbocan, aunque el final sea el mismo, no siempre en un final.

Digo en “Más sobre mí” que me gusta hacer cosas. Es cierto. Pero para entender que hago cosas, primero debo entender que no hago nada. Que realmente la mayoría de las cosas que haga, si no su totalidad, no van a servir para nada. La vida es extraña, pero para una persona que no suele sorprenderse, reconozco que el surrealismo al que a veces me veo abocado supera toda elucubración posible. A veces me desanimo. Otras me desespero. Pero continúo adelante, o hacia algún lado. Puesto que la meta es lo de menos, lo que importa es estar en marcha. Machado dijo:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Acabo de darme cuenta de que Antonio llegó al punto de inflexión. Conocedor real del sentido de la vida, que no es otro que caminar. La vida no tiene sentido, se crea el sentido al andar. Todo lo que hagas, dejes de hacer, hables o calles, es en realidad un trozo onírico al que das forma. Al final lo que queda para todos, es el trozo, nada más. Un trozo que, con suerte, conservará la forma. Por eso, caminante no hay camino, sino estelas en la mar.