miércoles, 24 de febrero de 2010

the world is yours


Más que un hombre, un ideal inquebrantable. Mirad con que fuerza arrebatadora nos escupe su hombría. Mirad de qué forma mira hacia la cámara, como si una luz proveniente de sí mismo lo deslumbrara. Esta caricatura fantasmagórica de una especie de Che neoliberal, es el presidente de Nuevas Generaciones.

La alegoría anterior estaba enfocada, únicamente, a que cuando relatara los hechos de lo que el pasado viernes 19 de febrero aconteció en Madrid, juzgáramos a tan portentoso individuo con un rasero adecuado a su valía. Pues bien, nuestro adalid, un joven comprometido con los valores cristianos y con la moral, sufrió un accidente leve cuando conducía por Madrid. La confluencia de hechos que a menudo sufren los héroes, como paso previo a la resolución del problema, martirizó a Nacho cuando se vio obligado a soplar por la policía. El resultado, que seguramente ensombreció el semblante de nuestras fuerzas del orden, era el doble de la tasa legal.

La injusticia se acabó cebando, con la paradoja creada al chocarse alcoholizado el vocal de Seguridad Vial del Partido Popular en la cámara baja. Como haría un hombre de igual entereza, ha dimitido hoy al difundirse la noticia que ocurrió el pasado viernes. En contra de lo que se pudiera pensar, estoy seguro de que la dimisión final, una semana después, no ha sido fruto de la vergüenza de que el juicio trascendiera a los medios, si no de una planificación sesuda.

Como reflexión final, debo decir que no podemos culpar a un hombre cuando sigue los ideales sentados por un personaje tan ilustre como José María Alfredo Aznar López “Déjame que beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”. Al fin y al cabo, el accidente fue leve.

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